Los mejores compañeros de la iluminación son lo absurdo y lo anodino.
Salvador Dalí
Encuentro este artículo francamente absurdo y delirante.
Jan C. Coll
El método paranoico-crítico, ingeniado por Salvador Dalí, parte a la vez del delirio, la obsesión y la lógica. Y no es sólo que la coherencia de la ideación del paranoico resulte a menudo fascinante. Es que es una forma de intuición, tal vez de conocimiento (¿de origen prehistórico?), que juega con supuestos aparentemente absurdos para arrojar nuevas creaciones y, a veces, sorprendentemente, nuevas verdades. Relaciona cosas entre sí que en principio no tienen nada que ver, pero de repente, fruto de ir tejiendo y re-tejiendo esa relación, quizás sí.
La parte 'crítica' de este método es la misma capacidad crítica contenida en la paranoia. El paranoico o paranoide intenta de forma obsesiva asociar objetos o fenómenos aparentemente desconectados entre sí, y sin embargo esta asociación, no necesariamente vinculada a un contexto más amplio, y a pesar de su aparente irracionalidad, busca la objetividad y una sistematización y tiene, por tanto, un acusado sentido crítico.
Hablando de irracionalidad, recordemos que las ciencias neurológicas constatan actualmente lo que ocurre en las existencias y las mentes individuales de todos los seres humanos: nuestra vida cotidiana, compuesta en su mayoría por acciones siempre iguales, rutinarias, se organiza en base a decisiones tomadas en mayor grado por nuestro inconsciente, y no por nuestra supuesta propia voluntad.




